sábado, 6 de diciembre de 2014



             ÉTICA DE HACKER, SOFTWARE LIBRE

La unión entre la tecnología y  el conocimiento científico ha sido punto importante para ser debatidos por los filósofos. En 1750, el filósofo Rousseau se pronuncia en contra de las ciencias y las artes, manifestando que estas falsean y manipulan la naturaleza. De tal forma, se ha corrompido nuestra alma a medida que nuestras cien­cias y artes han avanzado hacia la perfec­ción provocando así  que otros filósofos  como Diderot se unieran con Rousseau.
 Por otra parte, la tecnología de la información y el conocimiento han transformado a las Hu­manidades en una nueva representación di­gital, filosófica, social y cultural, que de­penden de cierto punto de los analizadores automáticos, del ciberespacio y de los nuevos enfoques epistemológicos que tienen que ver con lo digital. Tales hechos han conformado un nuevo universo; el cibermundo, el cual ha originado una rebelión en las for­mas de vivir, de pensar, de actuar, que se ha adueñado paso a paso de la sociedad que hoy día se encuentra sumergida en ese conjunto de redes tecnológicas.
 Resulta importante que se profundice sobre las humanidades en la globalización, desde un punto de vista que se dé a entender que no se inclina a una digitalización de las humanidades, sin perder la perspectiva critica de estas y situarlas dentro de los cambios de paradigma en cuanto a lo que se ha estado pasando y en la aceración que se captura los datos de una forma interactiva entre lo real y lo virtual. Por eso las humanidades no se escapan a ese aceleramiento global, que se mueve entre redes en nuestra cotidianidad.
Por ende, vivimos agobiados de datos masivos, a tal punto que en tan solo dos años, 2014-2016, se predice que la acumulación de datos será mayor que lo que se ha creado en toda la historia de la humanidad hasta hoy día, pronosticando que en estos  dos años se van a producir millones de conexiones de red.
  Como consecuencia a este desafío global, se origina el libro electrónico que se imponiendo como preferencia ante el libro de papel, cual se va convertir en consulta en  bibliotecas, en ar­chivos y de escasa ventas en librería. En ese espacio entra el software li­bre, que parte de una concepción libertaria producida en la Filosofía de la ilustración, con Kant de pionero, y que debía ponerse el conocimiento al servicio de la sociedad.
Por tal razón, es que el manifiesto de soft­ware libre inicia con un principio liberta­rio, de solidaridad, generosidad humana: “GNU, que significa Gnu No es Unix, es el nombre de un sistema de software com­pletamente compatible con Unix que es­toy escribiendo para poder regalarlo libre­mente a quien pueda utilizarlo”.(Filósofo tecno científico Richard Stall­man, 1985 )
Este filosofo fundador del movimiento por el soft­ware libre en el mundo y quien es un ha­cker libertario crítico del poder del siste­ma informático que aplica la lógica del software privado y que a través de la red de redes internet quiere adueñarse del ci­berespacio. Su postura ética, lo diferen­cia del hacker mercenario, que se vende a cualquier empresa o de seguridad de un Banco o de sistema de Defensa de un Es­tado: como son los hackers de seguridad chino, ruso u norteamericano.
 En conclusión, es vital entender que el software es un programa que se instala y se ejecuta en computadora, el cual contiene procedi­mientos, reglas y datos es el resultado del cómputo humano, que según el pensador humanista Edgar Morín,  es el sujeto vivien­te que alimenta a esa Maquina artificial, la cual no tiene capacidad de auto producir se y auto organizarse como los seres vivos. Como seres humanos  que somos capaces de analizar y comprender que el estudio de las humanidades no solo se fundamenta en el ser humano, en el mundo, sino en hacer de estos, transformaciones radicales, de mejor humanidad y mejor mundo.



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